de esas que abrazan y no sueltan, y aún cuando acaban permanecen.
Para pies solitarios hacen falta otros que pisen fuerte,
y dejen marca, que no dé tiempo a echarlos de menos.
Para oídos sordos, labios firmes.
Agárrate fuerte, lo tiene todo,
y está dispuesta a bailar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario