domingo, 27 de julio de 2014

Annancy- Andorra

27-7-2014
El viaje va tornando rumbo a casa. Hoy nos hemos ido a Andorra, seis horitas de coche. 
Si para vosotros madrugar es levantarse a las nueve y media, entonces he madrugado. Para mí lo es, aunque eso no quiere decir que no piense que dormir es una forma de malgastar preciosas horas del día, que lo pienso. 
Pero también me gusta dormir, dos ideas contradictorias.
Al caso; hemos madrugado y partimos rumbo a Andorra, ideal para esquiar en invierno. Aunque ni sé esquiar, ni tengo idea de nada relacionado con el esquí, así que no me hagáis ni caso.
A una hora de partida hemos parado para desayunar. No penséis que hoy he sido tan tonta como ayer, no. Hoy he desayunado croissant y—suenan tambores de fondo—¡zumo de naranja! El bar estaba lleno de abuelitos y había uno muy bonico, me he acordado de mi amiga Sara que tiene un amor especial por los abuelos. 
Acabamos el desayuno y seguimos con el viaje en coche. En cinco horas me ha dado tiempo a : cantar a lo loco todos los discos que tenía en el móvil, dormir una hora y media, pensar y rezar para que acabasen las condenadas curvas.
En serio, el paisaje era precioso; lleno de montañas, todo verde y vacas por todos lados, justo como a mi me gusta. Pero los siete kilómetros de curvas infernales, infinitas e inacabadas eran odiosas. Doy gracias por que no me he mareado, porque vomito muy fácilmente y nadie quiere vomitar en el coche y llevar el aroma dentro. Sé que no os importaba mi vómito fácil, pero yo lo digo.
Y al final de todas esas curvas llegó Andorra la Vieja. Lo mejor de aquí es que a parte de ser precioso y estar en la montaña, con un paisaje estupendo, hay un montón de tiendas en rebajas y aquí las cosas son mucho más baratas. Mi cara de ilusión es infinita. Mañana vamos de tiendas y a un balneario, dudo que me compre algo porque no tengo dinero, pero me encanta ir de tiendas. Sobre todo porque no suelo hacerlo.
Hasta mañana, último día de viaje. 
Visitad Andorra la Vieja alguna vez, aunque no sea para esquiar.

Annancy 2º día

26-7-2014
Este día lo voy a escribir en pasado pasadísimo, pues llevo retraso de un día y esto tendría que haberlo escrito ayer por la noche, no hoy por la mañana.
Los primeros acontecimientos del día de ayer:
Mi hermana y yo somos un poco tontas, por no decir mucho. Mamá no dijo a qué hora había que levantarse y Silvia y yo, las dos listísimas, vamos y nos levantamos a las nueve de la mañana. Ahí estábamos las dos frescas y madrugadas. ¿Qué pasó? Que estuvimos viendo la televisión hasta las diez y media que vino mamá y las dos teníamos unas caras de tontas que no veas.
Siguiente dato, yo era una cascada de mocos. Bueno, habría sido cascada si hubiese podido soltar alguno, así que digamos que más bien era congestión pura. Debido a esto, cuando nos vamos a desayunar, se me ocurre tomarme un Ibuprofeno. Pero yo solo había desayunado un croissant porque me dolía la garganta, estúpida de mi. Lo siguiente que ocurrió es esto: estuvimos paseando por Annancy, bello Annancy. A todos les parecía bello y precioso, un paseo estupendo menos para mi, que iba arrastrandome por todas las calles de la ciudad como si llevase a cuestas un crucifijo. Pero en realidad lo que llevaba era mi cuerpo, ¡mi cuerpo! Me dolía todo, desde la espalda hasta el estómago y sólo me faltó desplomarme allí en el suelo, porque yo creía de verdad, sin exagerar, que me moría. Se lo dije a mi madre y me dijo que dejase de quejarme porque si no me iba a doler más, y no os preocupéis que más me dolió. Estuve dando el tostón y mi madre se cabreó, y cuando me vio llorando a moco tendío fueron a buscarme un antiácido o algo así asquerosísimo. El antiácido parecía el fijador que te ponen cuando vas al dentista o una pasta de dientes y sabía a menta, pero hizo que se me quitase el dolor y entonces sí, Annancy era bonito.
Después de comer, empezó a llover y volvimos al hotel. Estuve toda la tarde metida en la cama moqueando y leyendo La ladrona de libros, también usé Twitter(@SARAandLAU) y cuando dejó de llover fuimos al centro a cenar.
El restaurante tenía dos pisos y el camarero era un chico joven, de mi edad más o menos. Sólo de pensar lo cansado que tenía que ser estar subiendo y bajando todo el santo día me agoté yo.
Tras cenar y volver al hotel, jugamos una partida al futbolín y perdí.
Dato curioso: soy malísima jugando al futbolín. Quedamos 5-7
Y entonces llegó mi hora favorita, la de dormir.
Dulces sueños Annancy.

viernes, 25 de julio de 2014

Annancy

25-7-2014
Hemos amanecido temprano, cosa de las nueve, para preparar las maletas y abandonar nuestro incómodo sofá-cama. Tras zamparnos media caja de buenísimos cereales y meter las maletas en el coche, nos hemos puesto en marcha. Cinco horas de coche, ¡cinco! Y una de ellas hemos tenido que parar porque yo me había mareado y ya de paso hemos aprovechado para comer. Dos  horas más tarde de la comida, hemos llegado a Annancy donde residimos ahora mismo. Vamos a estar aquí dos días y el pueblo es precioso, tiene unas casas y calles las cuales me recuerdan a la película de La bella y la bestia . He debido de coger frío en algunos de los días anteriores que estaban lluviosos y me mojé porque estoy constipada y para colmo parece que llevemos una maldición porque a lo lejos se escuchan truenos y los rayos iluminan el cielo. ¡Dios sepa si no lloverá mañana!  
Esperemos que podamos disfrutar de espléndido sol y sólo sea falsa alarma.

jueves, 24 de julio de 2014

Mestre- Murano

24-7-2014
El día de hoy ha amanecido, como no, nublado. No habría sido tan malo si sólo fuese por cuatro nubes, pero no. De las nubes ha brotado una tormenta eléctrica con rayos, truenos y el diluvio universal. Posiblemente es obvió lo que es una tormenta eléctrica y habría sido mejor omitir el resto, pero no quería quitarle gravedad al asunto.
Hemos salido de casa a la una y pico de la tarde y aún llovía, y nos hemos dirigido a Murano, donde hemos comido nada más llegar.
Después hemos visto algunas tiendas de artículos de cristal, joyas sobre todo, porque es típico de allí. Queríamos visitar el Museo de la cristalería, pero lo estaban reformando y faltaba la mitad de artículos de exposición y mi madre ha dicho que no quería pagar para ver la mitad de cosas, con lo que nos hemos marchado.
Hemos cogido el Ferri, que hoy estaba todo cubierto por la lluvia, y hemos ido a Venecia central para ver las tiendas y comprarnos un recuerdo.
Bueno, pues yo me he comprado cuatro recuerdos a falta de uno; unos zapatos, un reloj y dos pares de pendientes. ¡Viva la Manola! ¡A gastar se ha dicho! 
Al final hemos cogido el Ferri y el autobús para volver a casa, y yo creo que mi madre se ha alegrado de que cerrasen las tiendas pronto porque si no iba a llevarme media Venecia....
Me ha encantado una casita granate de Murano que creo que utilizaré para mi libro, estoy nerviosa. 
Mañana no sobemos nuestro destino porque llueve por todos lados.
En todas las páginas digo lo mismo, ¡pero el mañana es un misterio!
  

miércoles, 23 de julio de 2014

Florencia- Verona- Mestre- Venecia

22-7-2014/ 23-7-2014
Siento no haber escrito y llevar un día de retraso, pero supongo que no han sido días perfectos. De modo que voy a hablar sobre el veintidós y el veintitrés—que es hoy— juntos.
Ayer comenzamos el día recogiendo las maletas y metiéndolas en el coche porque nos íbamos ya de Florencia. Por el camino,—que tengo que declarar que fue bastante largo,pero lo pasé durmiendo—paramos en Verona, ciudad donde vimos el balcón de Romeo y Julieta. Y acabamos llegando a Mestre, donde nos alejamos ahora. Al principio creía que la casa en la que dormiríamos iba a estar en Venecia pero no pudo ser por una serie de inconvenientes, pero estamos al lado. Para llegar hoy, veintitrés a Venecia hemos cogido un autobús. Luego hemos estado viendo la ciudad, que estaba llenísima de gente y visitando distintas partes cogiendo el Ferri.
Hoy hemos andado muchísimo y hemos comido en un restaurante.
El camarero del restaurante era muy simpático e intentaba hacer reír a mi hermana Silvia que estaba de mal humor, pero en vez de eso ella se enfadaba aún más. Alrededor de las ocho hemos ido a la playa y Silvia y yo hemos mojado los pies y corrido por la arena y al poco tiempo cogimos el Ferri y el autobús para volver a casa.
Mis pies mueren de dolor, pero mañana se avecina un día más cansado.
Voy a tener que ir buscando en las rebajas unos pies nuevos.
Mañana toca ver Murano y Burano, que no sé por qué me suenan a piedrecitas volcánicas. 
Quiero saber qué anécdotas depara el día de mañana, pero no puedo así que ya lo contaré.


lunes, 21 de julio de 2014

Florencia-Siena, Arezzo y Gimignano

21-7-2014
Hoy hemos salido de Florencia para visitar Siena, Arezzo y Gimignano.
Al principio hemos dudado en salir de casa porque había una tormenta de espanto, y mira que a mi me gustan las tormentas y que llueva mucho, pero la estaba maldiciendo como a mil demonios porque no quería pasar mi viaje encerrada en casa. Al final, a pesar de la lluvia, los truenos, los relámpagos y los japoneses con distintos impermeables multicolores que atascaban la calle, salimos dirección al parking en continúa lucha con la lluvia. A mi me ha parecido que el parking estaba en la otra punta de la ciudad porque no llegábamos nunca, y cuando digo nunca quiero decir que cuando por fin hemos llegado estábamos completamente—absolutamente es mejor, porque hasta las bragas, de verdad—mojadas.
Lo mejor de todo es cuando nos hemos dado cuenta de que nos habíamos dejado en casa las llaves del coche y Antonio ha tenido que ir a por ellas. Somos las personas más inteligentes que hay en este mundo, soy consciente de ello.  
A continuación hemos visitado Siena, no ha estado mal. Arezzo, me he enamorado de unos zapatos pero la tienda estaba cerrada—ya he soltado mil y una maldiciones al dueño, y sin conocerlo. Gimignano, ciudad medieval preciosa y en la que me he tomado un helado buenísimo y  con seguro un enorme contenido calórico y en grasas que ayudará a mis fantásticas lorzas a mantenerse en su estado creciente. 
Mañana nos dirigimos a Venecia, cuyo destino llevó esperando tres años—que he estado cansineando a mi madre, todo hay que decirlo.
Y ruego por todas las personas que puedan escucharme—porque no creo en Dios y por lo tanto no puedo rezarle—que mañana en concreto no llueva porque me haría la persona más infeliz del planeta, y eso es demasiado.
Ahora me voy a jugar con mi queridísima familia y Antonio al Rumikub, mi juego de mesa preferido.


domingo, 20 de julio de 2014

Florencia

20-7-2014
El día de hoy se resume básicamente en caminar; turismo por Florencia. Nos hemos dirigido a las afueras y hemos subido exactamente 318 escalones—contados personalmente por mi hermana y yo—para llegar a la iglesia situada en una montaña con preciosas vistas.
Un dato curioso del día es el regateo: mamá quería comprar una mochila de cuero a mi hermana Ana, que no ha podido venir a este fabuloso viaje y recalco fabuloso en todo lo que la palabra conlleva, pues está pensado a mi gusto. Me voy por las ramas, perdón. Estaba diciendo que mamá quería comprarle la mochila a Ana y como aquí el cuero es tan bueno, el hombre lo quería vender a 75€ pero gracias a mi fantástico regateo y el de mamá que es casi más cabezota que yo, la hemos conseguido por 35€. (He nacido para regatear).
Pensaréis que soy prepotente, pero este tipo de cosas son esas que dices por decir o por darle gracia al asunto pero que luego no las piensas de verdad.
DATO IMPORTANTE: nada de regateadora. 
Siguiente punto del día : comer es muy importante, sobre todo cuando tus tripas no paran de sonar y sientes que todo el mundo las escucha rugir. Así estaba yo cuando hemos vuelto del tour, y lo mejor de todo es que hemos pasado por cuatro restaurantes y todos estaban cerrados, hemos tenido que ir al restaurante de abajo de casa y sólo me habría faltado comerme las hierbas de los maceteros con tal de acallar mi estómago.
El resto de la tarde la he pasado en casa, típica tarde adolescente. Es decir, he acabado Bajo la misma estrella y con los mocos por toda la cara, la raya de ojos hasta las orejas y la camiseta mojada. El colmo de la desesperación adolescente ha sido tener de fondo unos artistas tocando baladas y luego el violín, con lo que he acabado aplaudiendo como una loca desde el balcón. Imaginad la imagen que he tenido que dar y reíd un rato.
Mañana toca madrugar, que al que madruga dicen que Dios le ayuda.  


sábado, 19 de julio de 2014

Montpellier-Florencia

19-7-2014
Comenzamos el día de hoy con el hecho de que todos acordamos levantarnos a las siete y media, y cuando mi hermana y yo hemos bajado mi madre y Antonio aún no se habían levantado. ¡Los despertadores fallan!

Desayuno en la habitación con lo que llevamos en la mochila; una magdalena y un yoghurt. Silvia y yo hemos sustituido la magdalena por un bollo que llevábamos en el coche y hemos dormido dos horas seguidas en el coche.
Tras más o menos diez horas de coche y un atasco enorme en la autopista por un camión que había perdido la carga, llegamos a nuestro destino de hoy; Florencia.
El hombre que nos debía enseñar el apartamento ha llegado con veinte minutos de retraso, en los que hemos tenido que esperar a la solanera. Como no llegaba, Antonio le ha pedido el teléfono a un camarero del restaurante de al lado para contactar con el hombre y cuando por fin a llegado no sabíamos que era él porque estaba situado en el número de casa 10 y en nuestro papel ponía que nos alojábamos en el 11. ¡Error! Al final todo se ha solucionado y tras darnos una ducha refrescante hemos bajado al restaurante para cenar en él como agradecimiento por el teléfono. Las pizzas en Italia están realmente buenas, mi hermana y yo nos hemos pedido una Mediterránea y Antonio y mi madre han compartido una ensalada y una pizza. Aunque hay que decir que yo también he comido un poco de cada.
Después de la cena hemos decidido que daríamos una vuelta y tomaríamos un helado, pero nos hemos quedado un rato escuchando una magnífica banda sonora que estaba tocando en la Plaza Signoría. Han interpretado una canción de Los piratas del Caribe  y otras del grupo de música  Abba
Al final han conseguido conquistarme y no quería irme de allí, pero lo hemos hecho. Hemos continuado con el paseo y nos hemos tomado un helado, yo de frutos del bosque, pero no creo que me haya engordado mucho pues entre la vuelta y los tres pisos de escaleras que hay que subir para ir a casa lo he deshecho. Ahora toca descansar para coger energías y estar lista para el día turístico de mañana.
PD: los italianos son muy guapos, me ha dado tiempo a echarle el ojo a alguno.




viernes, 18 de julio de 2014

El Griego-Montpellier

18-7-2014
Salida del Griego sobre las nueve y media.
Toda la mañana en el coche, hasta la primera parada para comer; Tarragona. El bocadillo de tortilla muy bueno, mamá.  Continuamos con el trayecto y el tiempo empeora, parece que el cielo se ha decidido por lluvia, pero no importa ya que falta poco para llegar al primer destino definitivo; Francia, Montpellier. Parece que llegaremos sobre la hora de la cena, y espero que sea antes pues mi culo se va a quedar como una tabla de ir todo el día en el coche.
Nuestro entretenimiento de hoy ha sido una porra sobre los kilómetros totales que haremos en este viaje:
-Antonio: 4200 km
-Mamá: 4790 km
-Silvia: 5000 km
-Laura: 5002 km
Tras un tour en coche por Montpellier, nuestro destino, en busca de nuestro hotel, hemos tomado una abundante cena; sándwich mixto y cuatro cerezas. Para tener energías para recorrer el barrio fiestero, claro.
Ha sido una noche ajetreada y nos hemos encontrado con varios sucesos inesperados, por lo menos por mi parte:

1.Una mujer me pide en francés que le deje sentarse en el asiento del tranvía y mi respuesta ha sido un eiiigh? Seguido de un "je ne sais pas" inaudible. Supongo que la mujer habrá tenido pensamientos pocos deseados para mi, como es de entender.
2. Unos chicos bailando y haciendo todo tipo de acrobacias magníficas, algunos de ellos españoles.
3. Los tranvías aquí son preciosos, me encantan sus diseños.
4. Una mujer "contentilla" casi se nos cae encima en el tranvía y estaba un poco perdida porque no sabía en que dirección había montado.
5. No teníamos ni idea de cómo abrir la puerta del hotel y yo ya veía que nos quedábamos fuera, pero gracias a una chica que estaba en un balcón peinándose ( y cotilleando seguro) que nos ha explicado cómo pasar, hemos podido llegar a nuestras deseadas camas y descansar.

Mañana toca madrugar y otro día en coche como hoy, aproximadamente diez horas de coche para llegar al próximo destino: Florencia.
Sólo mañana sabremos qué nos deparará el día

Próximo destino

Queridos lectores y lectoras;
Me gustaría comunicar a todos aquellos que me leen que durante aproximadamente quince días escribiré una especie de diario en el que relataré lo importante del día, de mis vacaciones.
Espero no aburriros con mis experiencias y trataré de hacerlo lo mejor posible, como siempre.
Aunque esté de vacaciones viendo mundo no dejo la escritura de lado, tanto da que sea para escribir el día a día, pensamientos o historias.
Espero animaros adelantando que estoy en un proyecto, un intento de escritura de libro que estará ambientado en Venecia pero que no podré empezar hasta después de estas vacaciones, pues uno de mis destinos es esta preciosa ciudad y tengo que tomar nota de ella para poder hacerlo mejor.
Ya tengo pensado de qué tratará y sus personajes, sólo tengo que darle vida y magia al papel, que aunque así parezca fácil en realidad es más complejo.
Tengo miedo de cómo pueda salir, que supongo que al ser el primero que escribo, mal. Y de que me decepcione más de lo que espero. Pero imagino que así libró tras libro podré mejorar y entusiasmarme más con la idea de escribir, o saber que definitivamente no sirvo para ello.
Bueno, espero que os guste mi diario que os iré dejando todos los días por la noche y que sigáis mis pasos por Europa.
Gracias por leerme, besos.



viernes, 4 de julio de 2014

Orgullosas palabras

Me gustaría tener la suficiente imaginación para crear cosas preciosas a través de la palabra.
Ojalá mi cerebro estuviese compuesto de mil palabritas unidas, brillantes y con significados diversos, en vez de por un trozo de músculo rojo.
Tener el "don" de los mejores escritores de épocas pasadas y cuyas palabras aún no han muerto. 
Nacer, crecer y morir por y para ello, llegar a emocionar con palabras a miles de personas, cada una de ellas distintas y con gustos diferentes.
Y todo eso se desvanece cuando en mi mente solo hay una inmensa línea de blanco, absolutamente nada, casi hueco.
Entonces empiezo a pensar en pamplinas y estupideces que se me ocurren en el momento, o ideas que se entremezclan unas con otras y sinceramente no sé qué es peor...
Intento recopilar valor, pero sólo me dura cinco segundos de todo un día, y mira que eso es poco. 
Me pongo cabezota y mi mente reza "escribir, escribir, escribir, escribir, escribir" y no sale nada. Después llega la rabia y la frustración pero me consuelo pensando que quizá llegue mañana el día en que consiga escribir una hoja que me llegue a conquistar, con sólo mirarla me haga estar orgullosa.
Tal vez sea mañana ese día .
Tal vez.