Siempre he sido mujer de ideas grandes y palabras pequeñas.
Imagino castillos de arena que acaban siendo hormigueros, con muchos conductos subterráneos pero pocas hormigas. Y así pasa, que llega el mar y los ahoga.
Dejando atrás un desierto vacío y solitario, volviendo a empezar.
Y cuando llevas varios intentos, dan ganas de tumbarte y dejar que sea a ti a quien el mar arrastre. Pero tampoco importará, no hay nadie que vea tu ir y venir, nadie que te despida.
Construyes y reconstruyes.
Las ideas grandes acaban siendo demasiado, y las palabras se agotan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario