Me gustaría decir que ojalá y me quisieras.
Pero es que no existes.
No sé si debería empezar a buscarte por debajo de mi cama, los armarios y en los rincones. Por si acaso aparecieras. He escuchado un rumor, seguido de suspiros, uniones de manos y cariño, que se ríe de mi, confiado de que si no te espero, te encontraré. Pero es que nunca he esperado que llegases, y aún así, desespero.
Se trata de representar un teatro, en el que soy la mejor actriz, porque no hay nadie más. Paseo creyendo que soy real, y miro de reojo a todas partes. Pienso en estupideces y monto mi propio escenario, casi parece que sea una artista.
Si pienso que estoy bien así, sin nadie a quien estamparle un pastel en las palabras, todo pasa. Pero luego miras a tu alrededor y vuelves a buscar.
Debajo de mi cama, en los armarios y en los rincones. Pero parece que se te da bien jugar. A mí no. No sé si usar Rastreator, a ver si te encuentra.
Pero quién va a buscar a alguien que piensa tanto y actúa poco, alguien que sonríe pero su grandeza se queda debajo de la lengua. ¿Quién va a querer a alguien que no entiende a las personas? Entre pétalo y pétalo, me cuesta tirar del último. «No me quiere».
Y así ahogo mis pensamientos entre las páginas de libros, sin darles tiempo a respirar. Escribo para pensar lo que siento. Me quejo de colores pasteles, cuando soy yo la que más los utilizo.
Te echo de menos porque siempre me has faltado.
Y te estoy esperando.