He tratado de lanzar una flecha
y alcanzar el arcoiris.
He rasgado el cielo,
arrastrando la tormenta.
Y al llegar a las estrellas,
la han devuelto más fuerte.
lunes, 31 de agosto de 2015
miércoles, 12 de agosto de 2015
Diecisiete primaveras
Mi estación favorita siempre ha sido la primavera; cuando las flores nacen y flota su esencia.
De niña siempre correteaba entre la extensión de tierra repleta de amapolas. Reía y saltaba intentando no pisarlas, aún sabiendo que era imposible ya que estaba repleto, y aquello me hacía divertirme aún más. Descansaba en el suelo, sobre un colchón rojo con tallo. A veces, caía rendida y dormía durante horas, hasta que me encontraban o despertaba y volvía a casa.
Las flores eran más altas que yo, y a veces me sentía como Alicia en el país de las maravillas.
Mamá me reñía siempre, ya que acababa con los vestidos repletos de manchas, pero a mí no me importaba.
Me gustaba imaginar, siempre me ha gustado.
Cuando crecí un poco, las amapolas fueron el paisaje de mis invenciones amorosas. Mi ilusión y yo pasábamos las tardes tumbados, cogidos de la mano y escuchando el sonido del viento.
Ahora ya no queda nada. Las amapolas han marchitado, mis fantasías amorosas se fueron con el viento y el invierno ha llegado, y temo que quiera quedarse.
La tierra está desierta, repleta de nieve. Ahora todo es frío, no hay flores, los pájaros se esconden en sus nidos, y yo he decidido hibernar. Hibernaré hasta que llegue un alma soñadora que me devuelva la primavera.
De niña siempre correteaba entre la extensión de tierra repleta de amapolas. Reía y saltaba intentando no pisarlas, aún sabiendo que era imposible ya que estaba repleto, y aquello me hacía divertirme aún más. Descansaba en el suelo, sobre un colchón rojo con tallo. A veces, caía rendida y dormía durante horas, hasta que me encontraban o despertaba y volvía a casa.
Las flores eran más altas que yo, y a veces me sentía como Alicia en el país de las maravillas.
Mamá me reñía siempre, ya que acababa con los vestidos repletos de manchas, pero a mí no me importaba.
Me gustaba imaginar, siempre me ha gustado.
Cuando crecí un poco, las amapolas fueron el paisaje de mis invenciones amorosas. Mi ilusión y yo pasábamos las tardes tumbados, cogidos de la mano y escuchando el sonido del viento.
Ahora ya no queda nada. Las amapolas han marchitado, mis fantasías amorosas se fueron con el viento y el invierno ha llegado, y temo que quiera quedarse.
La tierra está desierta, repleta de nieve. Ahora todo es frío, no hay flores, los pájaros se esconden en sus nidos, y yo he decidido hibernar. Hibernaré hasta que llegue un alma soñadora que me devuelva la primavera.
jueves, 6 de agosto de 2015
Entradas de emergencia requieren salidas de emergencia
Cómo olvidar sonreír,
y ensuciar la vida de lágrimas.
Las mariposas convertidas en polillas,
y el agua, en tequilas.
Cómo temblar al dolor
por miedo a que vuelva.
Libros convertidos en droga.
Escalofríos que hierven la sangre,
y sudores que enfrían las venas.
Cómo salir,
y aprender a vivir
otra vez.
y ensuciar la vida de lágrimas.
Las mariposas convertidas en polillas,
y el agua, en tequilas.
Cómo temblar al dolor
por miedo a que vuelva.
Libros convertidos en droga.
Escalofríos que hierven la sangre,
y sudores que enfrían las venas.
Cómo salir,
y aprender a vivir
otra vez.
sábado, 1 de agosto de 2015
Mamá
Me meces entre palabras, que pueden significar todo o nada.
Atenta, permanezco embelesada mirando tu boca y esperando ver salir los consejos de forma melódica.
Eres como un ángel, sé que si te miro no hace falta hablar, porque eres capaz de entenderlo todo. Dices que yo soy tú, pero no.
La vida ha agitado tu melena de forma violenta, hasta hacer caer tu cabello. Pero tú supiste hacerlo crecer de nuevo.
Eres como un ángel, de los que aparecen en sueños y todo niño desea tener.
Eres mi ángel, y espero ansiosa el día en que yo pueda ser tú.
Atenta, permanezco embelesada mirando tu boca y esperando ver salir los consejos de forma melódica.
Eres como un ángel, sé que si te miro no hace falta hablar, porque eres capaz de entenderlo todo. Dices que yo soy tú, pero no.
La vida ha agitado tu melena de forma violenta, hasta hacer caer tu cabello. Pero tú supiste hacerlo crecer de nuevo.
Eres como un ángel, de los que aparecen en sueños y todo niño desea tener.
Eres mi ángel, y espero ansiosa el día en que yo pueda ser tú.
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