jueves, 24 de julio de 2014

Mestre- Murano

24-7-2014
El día de hoy ha amanecido, como no, nublado. No habría sido tan malo si sólo fuese por cuatro nubes, pero no. De las nubes ha brotado una tormenta eléctrica con rayos, truenos y el diluvio universal. Posiblemente es obvió lo que es una tormenta eléctrica y habría sido mejor omitir el resto, pero no quería quitarle gravedad al asunto.
Hemos salido de casa a la una y pico de la tarde y aún llovía, y nos hemos dirigido a Murano, donde hemos comido nada más llegar.
Después hemos visto algunas tiendas de artículos de cristal, joyas sobre todo, porque es típico de allí. Queríamos visitar el Museo de la cristalería, pero lo estaban reformando y faltaba la mitad de artículos de exposición y mi madre ha dicho que no quería pagar para ver la mitad de cosas, con lo que nos hemos marchado.
Hemos cogido el Ferri, que hoy estaba todo cubierto por la lluvia, y hemos ido a Venecia central para ver las tiendas y comprarnos un recuerdo.
Bueno, pues yo me he comprado cuatro recuerdos a falta de uno; unos zapatos, un reloj y dos pares de pendientes. ¡Viva la Manola! ¡A gastar se ha dicho! 
Al final hemos cogido el Ferri y el autobús para volver a casa, y yo creo que mi madre se ha alegrado de que cerrasen las tiendas pronto porque si no iba a llevarme media Venecia....
Me ha encantado una casita granate de Murano que creo que utilizaré para mi libro, estoy nerviosa. 
Mañana no sobemos nuestro destino porque llueve por todos lados.
En todas las páginas digo lo mismo, ¡pero el mañana es un misterio!
  

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