lunes, 9 de mayo de 2016

Análisis

Es triste que la vida nos enseñe a conjugar más pretéritos que presentes.
Más futuros, ensueños.
Anhelo de proposiciones, de las de aquí y ahora, a tiempo. 
De tiempo.
Que nuestra historia sea una oración, con su lógica y equilibrio.
Sin lamentos ni suposiciones.
Sólo nexos.

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