No somos aquello enseñado,
somos lo que creemos merecer.
No estamos locos,
cuerdos demás.
Y para ser, lo mejor, es dejar de ser
aquello que nos impusieron.
Y aquello que pretendemos.
Y tú, amiga, tienes que ser y no ser.
Porque nosotros no elegimos quién somos
pero sí cómo somos.
Y quien te quiere, lo hará eterno.
Con tus tristezas y alegrías.
Con lo bueno y lo malo.
Porque lo bueno, contigo,
dos veces bueno.
Y sólo el que cava encuentra
en un corazón tan pequeño
pero que tanto cabe.
Y solo el que quiere ve
sin necesidad de gafas o espejos.
Y solo el que quiere te gana.
Y le dejas ganar,
porque quererte
es muy fácil
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