Sigues cayendo, cayendo, cayendo. Y parece que no haya profundidad suficiente ni héroes que te salven del golpe. Uno tras otro, tu cuerpo termina lleno de moratones y no hay game over en este juego. Tu vida se acabó hace tiempo, y no ves el momento de llegar al final del abismo, porque ya sabes, de ahí no pasas.
E inesperadamente te brotan de la espalda alas de ángel.
Chica, ya has recibido demasiados palos, ahora vuela, vuela alto. Cura esas heridas con el aire, y respira. La heroína eres tú, y eso no te lo quita nadie.
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