Parece que paso a paso voy poniendo ladrillos a esa casa que empecé a construir y dejé a medias. Me abro paso entre las ruinas y guardo las cenizas en un frasco para no dejar rastro de lo que me hundió. Creo que estoy preparada para llenar las paredes de flores, que deje de oler a tristeza y el gris se transforme en color.
Mañana será otro día, y lo pienso pintar mejor, que las acuarelas negras se me han gastado. Quizás, si mezclo un poco de "está" y un poco de "bien", salga " ser feliz".
Mi arritmia sentimental ha sido trasladada a plantilla, parece ser que está estable.
Estoy cansada de hacer de niñera de la tristeza de todos y solidarizarme como si fuera mía. Pienso hacer que me duelan los mofletes de tanto reír, y la barriga por agujetas.
Asistiré a Consumidores de tilas anónimos, y meteré a Ansiedad en la cárcel, por robarme algo que no le pertenecía.
Estoy haciendo hueco en mi vida, que había mucha basura, y ya tocaba limpieza.
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