Lo primero de todo fue el pensamiento, después llegaron las lágrimas.
Si describiésemos el mundo con metáforas yo sería el mar y vosotros los barcos.
Podría decirse que las lágrimas eran mi droga, mi debilidad.
Y aprendí a vivir con ellas.
El dolor guía las reflexiones, y estas sólo se basaban en por qué la imperfección.
Siempre he admirado a aquellas personas tan enteras y ajenas a los demás, la perfección de la alegría y felicidad en sus rostros, la capacidad de olvidar la vergüenza y la culpa. Las personas valientes, agradecidas y amables. Pero no una amabilidad fingida, que de éstas hay muchas, sino aquella que sabes que sale del corazón porque esa persona es así, porque nació para querer.
Siempre un «me gustaría haber sido y no soy» .
Os admiraba.
Y lo hice por el hecho de que no erais como yo, os admiré porque parecíais perfectos.
Ahora he aprendido a aceptar cómo soy, y realmente sólo con ser me basta.
Oh, ¡no sabía que habías subido una nueva entrada! Es preciosa. Sigue escribiendo así, por favor. A mi corazoncito le gusta.
ResponderEliminarLu, gorrión pesado y tu fangirl personal.
Hola Laura. Me identifico totalmente contigo en esta entrada. Yo también me siento así a veces. Por cierto te he nominado a un premio. Las bases están en mi blog grabadoenundiamante.blogspot.com
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
EliminarTe he puesto un mensaje en tu blog pero por si acaso te respondo por aquí también. Siento haber tardado tanto en responder, simplemente no lo había visto porque no estoy acostumbrada a que me lean y menos que me comenten. No tengo ni idea de qué trata lo de la nominación al premio y me encantaría que me lo explicases. ¡Espero que te guste lo que escribo! No estoy segura si identificarse conmigo es bueno o malo. Igualmente, gracias y muchos besos.
Eliminar